Encuentro con hombres notables y una dama azul
Dedicado con cariño e mis amigos de esa noche y de siempre...

La tarde y la noche del viernes estaban heladísimas, quedamos a las 18 hrs con Oscar afuera del Teatro y no por fans sino por que yo tenía un par de cosas que hacer y porque él aun no se compraba la entrada. La primera escala del viaje fue en el bar de Guatón Oscar, un par de cervezas sin rebaja ya que le subió el pelo al local unas declaraciones de Cristián García Huidobro, si, el actor, recomendando el boliche del gordo para comer churrascos y ver partidos de la U. Hace tiempo que le hacía falta algún tipo de estrategia de Marketing al bar de Guatón, en fin, como sabe lo que escucho cambió de música de ambiente un raeggeton que sonaba y puso un discos de Diana Krall creo o algo por el estilo, seguramente se le quedó a algún tipo en la mesa y gordo ahora lo pone cada ves que van ciertos clientes a su sucucho.
De vuelta al teatro parecía ser que el frío había aumentado, sentía mis rodillas heladísimas y el pucho encendido era el único medio de calefacción. Afuera del oriente caras conocidas, superhéroes varios, entre ellos mi pequeña Valentina que ya no es tan pequeña, acompañada de un chico que parecía ser su profesor particular de matemáticas, buena onda él, con un nombre extrañísimo eso si. Rompiendo protocolos y normas numéricas señaladas en nuestras entradas con Oscar nos pusimos en platea baja, al fondo, así podríamos fumar... cigarrillos.
El concierto fue perfecto, el sonido de Pedro Aznar está a su mejor altura, los músicos que lo acompañaron unos monstruos, un repertorio regaloneando mucho con el folclore latinoamericano, con zambitas, con bossa, chacareras y hasta jugueteando con la cueca en una composición de nuestra Elizabeth Morris. Sorpresas como un par de poemas de Neruda musicalizados y un cierre absolutamente desenchufado (esto en estricto rigor) interpretando un tema en francés, un lujo, un concierto cinco estrellas.
A la salida nos esperaba Javier, apoyado en un poste de luz de su mismo grosor tratando de que el frío no calara en sus huesos, cosa difícil, pero no imposible con el clásico abrigo que lo acompaña en jornadas de hielo. Esperamos entonces que apareciera Leo, la cuarta y más clásica figura del equipo, de la mano de su chica, Maitea, se abalanzó a abrazarnos con un saludo de aquellos, nos había extrañado sin dudas. Atorados por opinar, hablar, criticar, comentar y charlar pasamos por dos bares atestados de gente, finalmente decidimos ir a uno que Leo recordó, era una extensión de una disquería llamada Kind of Blues en el patio, un lindo bar de nombre Blue Birds, medio snob, de buen ambiente, no tan caro y bien decorado, en un principio teníamos electrotango de fondo, hasta que Valladares increpó a la garzona pidiéndole que cambiara los beats por respeto a quienes estábamos en la mesa y aunque fuera pusiera bossa nova.
Entre piscolas con Bauzá de 46 y Paceñas varias comentamos el concierto, desempolvamos viejos encuentros y revisamos nuestras vidas presentes, pasadas y futuras, descubrimos por ejemplo el pasado militar de Oscarito, la fans filóloga de Barría en Zaragoza, el secreto copy/paste en las composiciones de Javier, el encuentro fotográfico de Leo con Charly y Sabina en Madrid, mi cursi frase dicha a Paez en el perseguidor, entre otras historias de aquellas que da gusto recordar con un vaso en la mano.
Como buenos oyentes de Sabina y Charly nos fuimos por que nos cerraron la barra, al parecer en el bar tanta elegancia no dió para la cuarta vuelta de nuestros jarabes. Fue entonces cuando Maitea en un arranque de excesivo cariño y al vernos desesperados no parar de hablar y hablar y hablar y hablar, nos ofreció irnos a su depto en Ñuñoa, solo tendríamos que comprar unas bebidas y dirigirnos a nuestra próxima escala.
El simposium prosiguió esta ves con instrumento incluido, unos hermosos vasos de ron y coca cola más unas cosillas para picar. Acomodados ya en el agradable depto de nuestra princesa procedimos a desmenuzar la música latinoamericana contemporánea y otros temas, discusiones y preguntas que nos llevaron a conversaciones apasionadísimas, entre otros puntos discutimos por ejemplo:
· Estilos o formas musicales netamente puras, por ejemplo el tango y su aporte a otros espectros musicales.
· Fueron Victor Jara y Violeta Parra realmente buenos músicos?
· Alvaro Henriquez y su reivindicación de íconos del folclore chileno; favor o estrategia comercial?.
· La literatura de Arlt, y de Bolaño, y de Cortazar, y de Rulfo, y de Forn, y de Fresan, y de Symns, y de Borges, y de Fuguet, y de Bukowsky, y de Juarroz y de muchos otros; Que han hecho estos renacuajos con nosotros?.
· Que es Spinetta?; un efecto de guitarra?.
· Bruce Springteen: la nueva influencia de Barría?.
· El verdadero y subvalorado aporte de Litto Nebbia y la reunión de los gatos salvajes.
· Bossa Nova y música popular brasileña; diferencias y otros puntos.
· Cantidad de cirugías de nuestro querido Mick Jagger.
· Brit music v/s USA music.
· Las mujeres como inspiración, existen las musas o no son más que malditas víboras.
· Fito Paez en la actualidad; existe?.
· y varios varios etc.
Todo esto amenizado con intertantos de música en vivo interpretada por Javier y por quien les escribe de diversos autores tales como Djavan, Fito, Barría, Spinetta, Springteen, Lebón, García, Pappo, Rolling Stone, etc.

Un encuentro inolvidable en donde nos lanzamos sobre la palabra hablada, nos reimos descaradamente, brindamos por nuestra amistad y deseamos profundamente que no nos golpeara jamás el maldito amanecer. Simposium que no hubiese sido lo mismo sin la mano de Maitea quien sin más fines que los de vernos sonreír nos cedió su espacio y sus jarabes varios. Leo lo grafica textualmente en la siguiente frase: ...hay que reconocer todos los méritos del caso a Maitea, cuyo apoyo logística y cariño hizo que todo fuera tan lindo como fue.
Reunión que según posteriores declaraciones de los participantes quedará en aquellas páginas que merecen ser enmarcadas, esto a pesar de que como souvenir del simposium no solo nos llevamos sonrisas tatuadas en el rostro sino también una larga resaca que a nuestra edad nos afecta como a niños en mal frío. Nos retiramos cuando ya la lengua nos exigía descanso y nuestros discos duros hervían de tanto recibir, almacenar, buscar y abrir archivos. Los hielos no dejaban de golpear los vasos dando ese sonido que tanto nos agrada a pesar que la hora ya nos exigía meternos a nuestras camas y el gris del cielo pasaba a azul.
Nos fuimos cuando Leo a regañadientes logró ponerse de pie, mientras, insaciables algunos, nos preparábamos el siguiente ronazo, terminamos con Barría y un Sour a medio tomar en un tercer tiempo en mi depto del cual solo tengo fotografías antes del cierre de transmisiones, creo que escuchamos a Pappo y a La renga antes de bajar las cortinas.
Ahora cada comensal retoma sus actos, Leo vuelve a Venezuela pero estará pronto de regreso en Chile, Barría continuará su obseso proceso compositivo, Oscar sus estudios y yo de lleno a producir mi próximo evento fechado para el 18 de Junio al cual todos tenemos que asistir. Atrás queda ya este encuentro con hombre notables y una princesa muy acogedora y afirmamos con todo esto que increíble es saber que tienes amigos con los que puedes hacer de una simple reunión de viejos crack un real simposium.